La enigmática desaparición de Amelia Earhart, pionera de la aviación, en su vuelo sobre el Pacífico ha intrigado al mundo durante casi nueve décadas, generando una multitud de investigaciones y expediciones en busca de esclarecer el destino de la célebre aviadora.

Recientemente, un equipo especializado en arqueología submarina y robótica de Deep Sea Vision, con base en Charleston, Carolina del Sur, se unió a los esfuerzos de búsqueda y afirma haber descubierto una pista crucial en este enigma.

Mediante el uso de tecnología de sonar, que crea mapas del lecho marino con ondas de sonido, el equipo identificó una anomalía en las profundidades del Pacífico, a casi 5.000 metros bajo la superficie, que parece corresponder a un avión pequeño. Este hallazgo podría representar el Lockheed 10-E Electra que Earhart manejaba en su intento de circunnavegación mundial.

El descubrimiento fue anunciado por Deep Sea Vision en una reciente publicación de Instagram.

“Para muchos, es uno de los mayores enigmas de la historia, yo diría que es el enigma por excelencia”, comentó Tony Romeo, CEO de la compañía, piloto y exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU. “Tenemos ante nosotros la oportunidad de resolver uno de los más grandes misterios de la historia estadounidense”.

Desentrañando un enigma marino

Romeo indicó que las imágenes fueron capturadas cerca de la isla Howland, destino previsto para el aterrizaje de Earhart y su copiloto Fred Noonan tras su partida de Lae, Papúa Nueva Guinea. Tras desaparecer, se llevó a cabo una extensa búsqueda por parte del gobierno estadounidense sin éxito.

Deep Sea Vision empleó un sofisticado vehículo submarino autónomo, el Hugin 6000, para mapear más de 13.000 kilómetros cuadrados del fondo marino con tecnología de sonar. La misión se desarrolló desde principios de septiembre hasta diciembre de 2023, según declaraciones de Romeo a CNN.

El plan de Romeo es regresar al sitio este año para validar si la anomalía corresponde efectivamente a una aeronave, probablemente utilizando un vehículo operado remotamente equipado con cámaras para una inspección más detallada. También se considerará la posibilidad de recuperar el objeto encontrado.

“Aunque hay indicios de que pueda ser una aeronave, y quizás la de Earhart, es temprano para confirmarlo con certeza. Podría ser una distorsión en los datos del sonar, una formación geológica o los restos de otro avión”, señaló Andrew Pietruszka, arqueólogo subacuático del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego y arqueólogo principal de Project Recover, entidad dedicada a la localización de militares y aeronaves desaparecidos en combate durante la Segunda Guerra Mundial.

“Con base en esto, si estuviera en la búsqueda del avión de Amelia y encontrara este dato en particular, definitivamente querría examinarlo más detalladamente”, comentó Pietruszka por correo electrónico.

Nuevas hipótesis sobre el destino de Earhart

Un documental de History Channel en 2017 sugirió que Earhart y Noonan podrían haberse accidentado en las Islas Marshall, situadas a unos 1.609 kilómetros de su destino en la isla de Howland, y que posteriormente fueron detenidos y trasladados a Saipán, donde eventualmente fallecieron.

Esta teoría se apoyaba en una fotografía borrosa de los Archivos Nacionales de EE. UU., donde los investigadores afirmaban que se podía ver a Earhart y su avión.

En 2016, el Grupo Internacional para la Recuperación de Aeronaves Históricas (TIGHAR) propuso que Earhart y Noonan lograron realizar un aterrizaje de emergencia en un arrecife del Pacífico, pero eventualmente murieron aislados sin poder establecer contacto por radio.

TIGHAR sugirió que los restos óseos encontrados en la isla de Nikumaroro, en Kiribati, en 1940 podrían corresponder a Earhart, basándose en la estatura y origen étnico de la aviadora.

La teoría más aceptada, respaldada tanto por el gobierno de EE. UU. como por el Smithsonian, indica que Earhart y Noonan se precipitaron en el Pacífico cerca de la isla de Howland debido a la falta de combustible.

Dorothy Cochrane, conservadora de aviación del Museo Nacional del Aire y del Espacio del Smithsonian, señaló que el reciente hallazgo sonar cerca de la isla de Howland es de gran interés, ya que coincide con las últimas transmisiones de radio de Earhart, que indicaban su proximidad a la isla antes de su desaparición.

No obstante, el artefacto identificado por Deep Sea Vision carece de elementos distintivos del Lockheed Electra de Earhart, como los motores gemelos, según David Jourdan, cofundador de Nauticos, una empresa de exploración submarina.

Jourdan subraya que las imágenes de sonar pueden ser engañosas y que la forma del objeto podría haber sido alterada, por lo que se requiere una investigación más exhaustiva para confirmar su identidad.

Jourdan sugiere que para verificar si el objeto es el avión de Earhart sería esencial encontrar la matrícula “NR16020” en el ala del avión. Dado que el hallazgo se sitúa en aguas profundas, donde las condiciones son frías y hay poco oxígeno, el avión podría estar en buen estado de conservación.

“Ciertamente, (Earhart) era una celebridad de su tiempo, comparable a una Taylor Swift moderna… Su apoyo era masivo, con el mundo esperando que completara su vuelo alrededor del globo, y luego desapareció sin dejar rastro”, reflexionó Cochrane. “Es el gran enigma del siglo XX, que persiste en el XXI”.

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