Automóviles antiguos, desfile de mascotas, venta de artesanías y shows de música fueron algunos de los entretenimientos que los vecinos disfrutaron.

En la avenida Chorroarín -que incluye el área que don Santiago de Ortúzar compró hace 155 años, dándole nombre y día de festejo al barrio- se cortó el tránsito durante el sábado 6 de mayo para festejar el aniversario de Villa Ortúzar.

A las 12 del mediodía comenzó el evento organizado por la secretaría pyme del gobierno de la ciudad de Buenos Aires con la colaboración de la organización de asociación de comercio barrial. Los entretenimientos y actividades dirigidos hacia los vecinos contemplaron distintos intereses según edades. Ellos incluyeron bandas en vivo, una exposición de autos americanos antiguos, desfile de mascotas, venta de artesanías, food trucks variados, puesto de emprendimientos pyme y de reciclaje y las carpas de Cruz Roja Argentina y de la Policía Metropolitana.

“Me encanta esta propuesta”, señaló Ivana, una de las vecinas que vive en el barrio hace 29 años y se acercó al evento junto a su hija de 25, Lavinia, quien asintió y agregó que le gusta porque “sirve para socializar más con la gente del barrio”.

Mario, que se acercó para exponer su mini bus Mercedes Benz, coincidió en que es una buena ocasión para que la gente se relacione y “salgan un poco, sino se quedan en la casa.” Este señor, de origen catamarqueño, solía de niño pasear en este pequeño colectivo en aquella provincia. Muchos años después, compró este singular vehículo, lo restauró y ahora lo expone en Buenos Aires. Y cuando la ocasión lo permite, lleva a los niños a dar un paseo.

Entre los automóviles de la exposición, que “están buenísimos, porque es una forma de interiorizarse en el tema, la historia”, según Lavinia, se encontraron un Chevrolet Impala, un Ford Edsel –único en la Argentina-, un Pontiac Firebird y un Ford A y un T.

Uno de los ejes de la propuesta incluyó la concientización e información ciudadana. Uno de ellos estuvo conformado por el puesto de reciclaje de Solbayres, en el cual se explicaba los mejores hábitos para mantener la ciudad limpia, aprender sobre reciclaje y permitir el mismo, e incluía un juego en el cual quién respondía correctamente, ganaba una bolsa ecológica.

Otro de ellos fue el puesto de la policía Metropolitana, con una propuesta de acercamiento a la comunidad. “La idea –señala Walter Coronel, oficial (¿) de la policía Metropolitana- es concientizar a la gente sobre la prevención mediante el acercamiento. La gente suele recordar a la vieja policía, el de la cuadra, siempre atento, que conocía los nombres de todos los vecinos. Esa es la idea de la policía comunitaria hoy. Buscamos estar más en la calle y acercarnos más a la comunidad. Y el de hoy es un buen modo de participar y hacer saber que la policía de la ciudad está presente.”

El de la Cruz Roja era un puesto interactivo con juegos y varias dinámicas. Una de ellas, fue la de armado de botiquín para los pequeños, en la cual, a través de un dado, se llenaba el botiquín y los chicos contaban para qué servía cada elemento y porqué lo eligieron. “Les decimos si está bien o mal –señala Sebastián Cárdenas, voluntario de promoción de la salud y desarrollo comunitario, de Cruz Roja Argentina- y nos divertimos con sus respuestas. Por ejemplo una nena había puesto el papel higiénico en el botiquín porque una vez lo necesitaba y por su altura, no alcanzaba a donde lo guardan sus padres.”

También hubo un eje de concientización de VIH, dirigido a chicos de 12 años en adelante, que explicaba las formas de transmisión y buscaba desmitificar algunas ideas erróneas como que la enfermedad puede contagiarse por un beso. El juego se basaba en un tablero dividido en tres respuestas al cual los chicos tiraban dardos según cuál fuera su opinión.

Y para los más grandes, hubo una posta de RCP (reanimación cardiopulmonar), con charlas sobre salud y primeros auxilios a adultos y lactantes. “Sabemos que el paro cardíaco es una importante causa de muerte y buscamos que la gente aprenda cómo hacer que el corazón vuelva a latir con sus propias manos.” finaliza Cárdenas.

Las bandas musicales fueron variadas, entre ellas se encontró un imitador de Sandro, que cantó, entre otras, Mi amigo el Puma y Rosa Rosa. “Me gustó mucho Sandro –señaló Ivana- Yo soy de la época de Roberto Sanchez. Y lo imitaba bárbaro. Está muy bien, para satisfacer también a la gente grande.” Luego sonó Sentimiento Guacho, con ritmos variados, desde la cumbia, pasando por un cover de Los libros de la Buena memoria, de Spinetta, hasta el reggae.

Y por supuesto, no faltaron los puestos de comida, que incluían los de pizzas, helados artesanales, Sandwhiches, pollo y bondiola. “Ahora estamos esperando el sandwichito, el food truck está muy bueno, mientras miras el show, comes algo.” dijo Ivana mirando el escenario.

Agustina Carranza Guido y Spano
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