Bar Ocho Esquinas
Por Agustina Carranza Guido y Spano

Por lo menos 77 años tiene este antiguo bodegón, por donde han sido habitué figuras emblemáticas del tango como el maestro Osvaldo Pugliese, donde hay shows en vivo todos los jueves y fue declarado Bar Notable por el Ministerio de cultura en 2011.

Cuando Miguel Bálsamo, un vecino de Villa Ortúzar, más de doce años atrás frecuentaba el bar Ocho Esquinas en los almuerzos de su trabajo en el negocio de su padre, no imaginaba que un día iría a ser su dueño: “siempre veníamos a comer acá sin saber que nos íbamos a meter en el negocio”.
En noviembre de 2005, el emblemático bar, que se había caracterizado por la continua presencia de personajes como Aníbal Troilo, Homero Manzi, Julián Centeya, los hermanos Espósito, Homero y Virgilio, y lo seguía haciendo por sus comidas alemanas, estaba en venta. Se vendían no solo el bar sino también, en conjunto, sumado a él, la casa ubicada en el piso superior y el fondo de comercio. Miguel hizo un gran esfuerzo, pidió plata a sus amigos e hipotecó la casa de sus padres para comprarlo. Y así se renovó este simbólico sitio que se encontraba, señala Miguel, muy venido a menos.
Miguel fue descubriendo poco a poco una historia que había quedado semioculta por la dejadez. Aquella casa de la planta superior –que fue vendida para poder saldar la hipoteca- había estado casi abandonada por más de treinta años y había funcionado como depósito del bar. En ella el nuevo dueño encontró, entre muchas otras cosas, una habilitación del bar de 1939. Además, en una revista de arquitectura del mismo año, halló una foto en la cual se observa la antigua fachada del bodegón con la calle de adoquines y las vías del tranvía, momento en que se encontraba en la mismísima esquina de las ocho calles que la limitan, antes de que se construyeran los pocos locales que hoy terminan de formar la cuadra.
Es por ello que Miguel sabe que, mínimamente, el bar existe desde 1939. Sin embargo vecinos de la zona le han contado historias que se remontan a tiempos aún más antiguos.
Tuvo otros dos dueños antes y los que poseyeron el bar en los años 60 son los que le dieron la impronta que mantiene actualmente. Es la de bodegón alemán, con sus clásicos techos, paredes y boxes, cerveza tirada y la típica comida de aquél país. Actualmente, a eso además se suman las picadas, una especialidad de la casa. Otra de sus particularidades son los adornos que ambientan el bodegón. Muchos de ellos son regalos o donaciones de los vecinos. “Los objetos fueron reapareciendo, los fuimos recuperando porque muchos estaban perdidos. Algunos, de hecho, tienen dedicatoria. Los tomamos como un préstamo. Nos hacemos responsable y los exhibimos”, explica Miguel.
Bar Ocho EsquinasYa antes el bar era conocido por la oferta de comida alemana. Pero ella, señala Miguel, era muy limitada: “Decidí mantener esa tradición y tratar de mejorarla”. Así, además de las famosas salchichas y chorizos ahumados alemanes, se han agregado varios platos. Uno de estos es el Knackwurst, unas salchichas más grandes y más condimentadas. “Las servimos con chucrut o ensaladas de papas alemanas muy clásica con perejil, cebollita y vinagre. Siempre las comidas alemanas tienen muchas cosas avinagradas”, indica Miguel. Con el tiempo fueron agregando más platos, más elaborados y de mejor calidad. También incorporaron las Kassler, unas costillas de cerdo ahumada y el Rippen, pechito de cerdo ahumado. Señala Bálsamo que los alemanes usan mucho cerdo. Y el predilecto de los visitantes, el Goulash, que es algo parecido a un estofado clásico húngaro con ñoquis. Pero, explica Miguel, no son exactamente ñoquis, son Spaetzels: “Tiene un punto de cocción muy blando, es una textura aterciopelada. Lo servimos con una cremita que contrasta mucho con el sabor fuerte del estofado y está hecho con harina, no con papa”.
En noviembre de 2011 Ocho Esquinas fue declarado por el Ministerio de Cultura como Bar Notable. Explica Miguel que para que así sea nombrado un bar tiene que cumplir ciertos requisitos, como que sean convocatorios de gente importante, trascendental. Investigando y hablando con parroquianos, Miguel se enteró que el lugar no sólo era antiguo sino que por él había pasado gente importante de la cultura: “Osvaldo Pugliese, que es uno de los vecinos más importantes que tiene el barrio, era habitué”. Así, se puso en contacto con su hija, Beba Pugliese, que los ayudó a conocer la historia del bar.
Se enteró así que Beba había compuesto hacía muchos años la música de un tango que llevaba una letra que hablaba del famoso bodegón. Éste nunca había sido grabado por su compositora pero sí lo había sido su ejecución por el padre de ella, el maestro Pugliese. Por ello, en el primer box, el más cercano a la vereda, que, según cuentan los parroquianos, era en el cual se sentaba el maestro, hay un rincón con la partitura del tema firmada. “[Beba] Se tomó el trabajo de ir a SADAIC, -señala Miguel- pedir la partitura de ese tema, firmarla y encuadrarla y regalárnosla un día que hicimos una presentación del tango en homenaje a ella, que venía a visitarnos esa noche”.
Con un trío de guitarras, Tango a Cuerda, que son los chicos que tocan de manera estable en el bar, hicieron un arreglo  para el tango de Beba y se lo presentaron esa noche. Aquél fue uno de los tantos shows en vivo que han estado y seguirán estando en Ocho Esquinas, pues todos los jueves por la noche la gente tiene la oportunidad de comer en el acogedor ambiente creado por los músicos invitados. “Una impronta cultural que agregamos –indica Miguel- es el ciclo que tenemos los jueves, con cantores con acompañamiento de guitarras o bandoneón y guitarras”. Cuenta el dueño que esos eventos nacieron como algo casero, para acompañar con música a los que se encontraban comiendo, y luego fue profesionalizándose.
Destaca Miguel que han logrado que cantantes como Karina Beorlegui, Cucuza Castiello, el Chino Laborde y Osvaldo Peredo fueran a cantar y lo hicieran sin cobrarle entrada ni derecho a show a la gente. “Es algo muy cálido, un ambiente muy de compartir, de amigos, familiar. Imaginate un bandoneón tocándote a dos metros de distancia, es una experiencia muy linda” finaliza Miguel.

Estará tocando Cardenal Domínguez el jueves 28 de septiembre.

Agustina Carranza Guido y Spano
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