Obra Triunvirato

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en conjunto con el Nacional acordaron la cesión de terrenos ferroviario junto a la estación de Chacarita, que permitirá, por un lado, continuar la avenida Triunvirato entre Elcano y Lacroze, pero sobre todo empezar a urbanizar la villa de la calle Fraga.

Autopistas Urbanas SA (AUSA) ya inició la ampliación cuyo proyecto prevé sumarle siete cuadras a la Avenida Triunvirato, que correrá paralela a las vías del ferrocarril Urquiza. Esta obra permitirá conectar las avenidas Elcano, Federico Lacroze y Corrientes. Se construirán cinco carriles, tres hacia Lacroze y dos hacia Elcano, con un bulevar arbolado en el centro. Esta obra vial incluirá también una dársena de giro a la izquierda a la altura del cruce con Teodoro García, que será abierta con dos carriles hacia la calle Fraga. La obra se completará con la instalación de iluminación, veredas, sumideros, semáforos y señales.

La obra será inaugurada a mediados de 2017, y servirá para aliviar el tránsito en el paso a nivel de Elcano y Guzmán, lo que ayudará a bajar el riesgo de accidentes.

La ampliación de la Avenida Triunvirato se está construyendo sobre el playón ferroviario del FFCC General Urquiza que pertenecía a la Agencia de Administración de Bienes del Estado, que depende de la Nación. El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta dijo que el organismo avaló la entrega del predio para iniciar la integración del asentamiento de la calle Fraga al barrio de Chacarita: trazar las calles, relocalizar a la gente en el mismo predio y utilizar los terrenos ferroviarios vacíos para construir casas con un ‘zócalo’ comercial y espacio verde. Será a la vez una obra vial y el comienzo de una solución habitacional para uno de los asentamientos que más creció en los últimos años.

Reunión por la urbanización del Playón de Chacarita

El jueves 13 de octubre, la Dirección de Villas de la Defensoría del Pueblo sostuvo una reunión en su sede de Playón de Chacarita con Juan Pablo Negro -responsable del Instituto de la Vivienda de la Ciudad a cargo del proceso iniciado en ese barrio-, parte de su equipo, la Comisión de delegados y el Padre Mario Miceli, a cargo de la Capilla Sagrado Corazón del barrio.
En la reunión se establecieron acuerdos de trabajo entre las tres partes y se conversó sobre el desarrollo del plan de obras propuesto por el IVC. Además se dialogó el trabajo sobre un futuro proyecto de ley específico; el abordaje de líneas que exceden lo estrictamente urbano y que hacen a la dimensión social de la integración sociourbana; la necesidad de contar con la intervención de otros Ministerios porteños; las vías de atención a vecinos que prevé el Gobierno porteño en el Playón; la importancia de fortalecer los mecanismos de participación de los representantes barriales en la planificación general; la transparencia en la difusión de información entre los vecinos; el abordaje de temas sensibles como alquileres informales en el proceso iniciado; y la información y apoyos que se brindarán a los vecinos para el cálculo de su futura estructura mensual de gastos del hogar, toda vez que accedan a una vivienda digna, entre otras cuestiones.
La Defensoría manifestó su preocupación sobre la definición de algunos de estos temas y ofreció experiencias y recursos trabajados en otros barrios para poner a disposición del proyecto local.
Asimismo, destacó su rol en tanto órgano de control de este proceso, indicando además el afluente de consultas y denuncias que recibe en tanto organismo con una oficina propia en el barrio. Se acordaron nuevos encuentros de trabajo.
Se trata de una de las villas que más creció en los últimos años. En 2001, algunos operarios ferroviarios empezaron a construir casillas precarias en el playón de dos manzanas que queda sobre Fraga entre Teodoro García y Céspedes. Para 2006 ya había algunas casas de material, y desde entonces el asentamiento sufrió un verdadero boom demográfico: hoy ya viven unas 2.500 personas, de acuerdo a un censo que terminó la Ciudad la semana pasada, y hay construcciones de hasta cinco pisos. Los ocupantes también anexaron un galpón ferroviario donde vive gente a la que no le llega la luz solar. Salvo una minoría que tiene cloacas, la mayoría de los habitantes depende de unos pocos pozos ciegos que periódicamente deben ser vaciados con camiones atmosféricos. En 2009, un fallo judicial obligó al Gobierno porteño a proveerles a los habitantes energía eléctrica.
Para el barrio fue un problema. De la mano del crecimiento de la villa aumentaron las denuncias de robos a los comercios y asaltos a los vecinos. La gente asegura que el asentamiento se expandió porque hay mafias que construyen piezas y cobran alquileres, aunque en la Ciudad afirmaron que en realidad sólo una minoría son inquilinos.
El punto más álgido en la historia de la villa de Fraga sucedió el 13 de noviembre de 2013, cuando un grupo de ocupantes tomó por la fuerza un comedor comunitario desde donde se asistía a 480 chicos. Algunos dijeron que los ocupantes eran familias sin viviendas que ya no podían alquilar las piezas en el asentamiento, otros aseguraron que se trataba de una movida de punteros políticos de organizaciones sociales, y otros que eran narcos que querían lotear el lugar. Lo cierto es que hubo un desalojo y un enfrentamiento entre ocupantes y policías, que terminó con siete heridos.

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