Por Agustina Carranza Guido y Spano

El Cesac 22 fue mudado desde Chacarita a la ex Liga Israelita de Atención Contra la Tuberculosis, en un centro renovado, donde se agregaron nuevas especialidades, profesionales y equipamiento.

El Cesac (Centro de salud y acción comunitaria) número 22 se encontraba en Chacarita, en Guzman 90, en un edificio precario y que no lograba satisfacer las demandas que le eran requeridas. Desde el 15 de noviembre de 2017 atienden en Fragata Pres. Sarmiento 2160 y esperan próximamente la ampliación del centro.
Federico Pettinicchio, jefe de unidad del centro y médico generalista, cuenta los orígenes de la institución: en el año 1989, un grupo de médicos del hospital Durand hace una investigación territorial y detecta que en esa zona hacía falta un centro de salud. Así pues, empiezan a atender en el subsuelo de la iglesia de todos los santos y animas en Otero al 200.

Al crecer la demanda, éste espacio no dio abasto, por lo cual el sacerdote, el padre Trusso, proporcionó una casa que había al lado de la iglesia.
La comunidad la reparó, ya que estaba en muy mal estado, y el centro se mudó allí. La demanda siguió creciendo, por lo que se gestionó la mudanza a Guzman 90, edificio que también era bastante precario, y donde, señala Pettinicchio, era complejo trabajar. Por ello fue que un grupo de pacientes comenzó a juntar firmas para una reubicación y llevó el petitorio a la jefatura de gobierno.

Las especialidades con las que contaba el centro, servicio que se mantiene hoy, son medicina general, clínica médica, pediatría, ginecología, obstetricia, kinesiología, farmacia y psicología. Además se hacen ecografías, electrocardiograma y extracción de laboratorio.
La historia del Cesac 22 se da paralelamente a otra, la de la Liga Israelita de Atención Contra la Tuberculosis. Ésta, señala Pettinicchio, funcionó desde principio del siglo XX hasta el año 2006. Era una iniciativa privada, con una mirada social. La asistencia que prestaba era muy importante para el barrio: al principio atendía a tuberculosos y luego el servicio se fue extendiendo a todos y cobrando unos aranceles muy bajos.
Luego, por motivos económicos, la Liga cerró y el edificio iba a ser rematado. Indica Pettinicchio que la labor de la liga en el barrio había sido muy importante: “Nosotros ahora estamos recibiendo pacientes de 40 o 50 años que se atendían acá cuando eran chicos, acá se vacunaban”.

Cuando el centro cerró, los vecinos se organizaron en lo que se llama El Colectivo de la Liga Israelita para que este predio no se vendiera y se hiciera un centro de salud. “Cuando vieron que la liga dejaba de funcionar –indica Pettinicchio- no quisieron que se perdiera el edificio. Se organizaron e hicieron radios abiertas, sentadas, cortes de calle… Y lograron la ley de estatización”.

Esta acción conjunta de los vecinos de Chacarita para reubicar el Cesac 22 y la de los de La Liga para seguir teniendo un centro de salud, dio lugar al nuevo espacio.
En él hay tres plantas, la que está funcionando es la planta baja. Al equipo con el que ya contaban se sumaron dos odontólogos y van a agregar dos más. Además se incorporó una nutricionista, una fonoaudióloga y ahora se integra una farmacéutica y otra trabajadora social: “Para nosotros –indica Pettinicchio- tener fonoaudiólogo, odontólogo, son experiencias nuevas así que nos estamos acomodando a eso, a ver cómo se plante la demanda y cómo vamos organizándonos. Con mucho entusiasmo y expectativas, para nosotros es un crecimiento y un logro importantísimo. Pasamos de un lugar extremadamente pequeño donde hacíamos cola para atender, a un lugar con equipamiento nuevo, espacioso y luminoso. Y reconocemos que fue posible porque la gente se organizó”.
En el subsuelo va a funcionar radiología, mamografía, radiología odontológica, laboratorio y ecografía y estará funcionando a mitad de año.

En la parte superior va a funcionar el Cemar, -que prestará servicios a este centro de salud y a otros de la zona- centro de especialidad médica de referencia. Señala Pettinicchio que es una instancia de una complejidad un poco superior a la del centro de salud, pero no tan compleja como la de un hospital, a los cuales, mediante este nuevo espacio, se evita derivar a los pacientes. En el Cemar va a haber un equipo de salud mental y adicciones y especialidades como cardiología, neumología, dermatología y traumatología, que son las especialidades que más consultan.

Además de la atención de baja complejidad que se atiende de lunes a viernes de 8 a 20 horas, aunque emergencias no se atienden, va a haber una estación de SAME con dos ambulancias para acortar los tiempos en estos casos de alta complejidad, que ellos no atienden.

El Cesac, como indica su nombre, además de ser un centro de salud, practica la acción comunitaria. Desde esta perspectiva social, la idea de salud implica la participación de la comunidad. De este modo, se trata de llevar la salud a donde la gente vive y trabaja. Este modelo se contrapone al anterior, que es el médico-hegemónico, hospitalocéntrico, “donde la gente iba al sistema cuando ya estaba enfermo. Acá se cambia la lógica, es un sistema donde se cuida la salud y se trata de que la gente no enferme. Históricamente la decisión era del médico. Ahora les decimos que uno es el médico pero la salud y el cuerpo es de ellos”.

Laura Rabec y Federico Pettinicchio

Desde esta misma perspectiva, se les reconoce el derecho a tomar decisiones con respecto a la salud, tanto al individuo como a la familia y a la comunidad. La acción comunitaria, según señala Pettinicchio, se trata de que los pacientes ganen autonomía: “Ahora queda empezar a recorrer el barrio. Ver cuál es la situación de salud en que está, es el primer proyecto en el cual estamos involucrados”.
En los últimos 15 años, según señala Pettinicchio, se han volcado una gran cantidad de bienes en la atención primaria: “Los recursos profesionales, la infraestructura y todo el equipamiento que tenemos son nuevos”.
Según Pettinicchio, el gobierno de Ibarra, en relación a la salud, fue muy bueno, se hicieron muchos centros. Cuando él asume la jefatura de gobierno había 14 centros de salud en la ciudad y cuando concluye había 45. “Sin embargo, estos centros eran muy precarios, algunos inhabilitables”.

Pettinicchio indica que el sistema de salud hoy está mejorando mucho: “Hay una distinción entre este gobierno de la ciudad y el anterior. Y esto sin tener una mirada político- partidaria”.
La idea es que los hospitales cumplan con su función, o sea que atiendan patologías de mediana y alta complejidad. Y que la función del cuidado de la salud, esté en los centros, no en los hospitales. Hay que fortalecer el primer nivel, hacerlo más resolutivo, y tratar de que la gente solucione su problema de salud antes de que sea grave.
Es necesario aumentar la eficiencia del sistema. Indica Pettinicchio que hacía falta voluntad política y hoy se la ve: “Hay un plan de gobierno de salud y es muy bueno. Este año se inauguran cinco centros de salud, tengo entendido. Pero el solo hecho de que en la ciudad hayan entrado 350 profesionales, es un número histórico. Hay una decisión y uno no tiene más que reconocerlo y pedirles que no desvíen el objetivo. Estamos tratando de estar a la altura de las circunstancias”.

Agustina Carranza Guido y Spano
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