Foto: Maxi Amena | La Nación

En los últimos nueve meses se registraron 2.124 puesteros irregulares menos, pero el distrito de Larreta sigue siendo el más afectado: se detectaron 122 “saladitas”.

La cruzada del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, contra los denominados “manteros” tuvo sus frutos, pero su distrito sigue siendo epicentro de la venta ilegal. Según un relevamiento de la CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) a nivel nacional, la Ciudad de Buenos Aires registra la mayor concentración de puestos en “saladitas”, por un lado, y de manteros en la vía pública, por otro.

En el primer rubro, se detectaron 122 predios con 8.022 puestos en los últimos nueve meses, aunque con buenas noticias: hubo 12 ferias menos que en la medición anterior. La CAME destacó que muchos vendedores se inscribieron en el monotributo social para salir de la informalidad, pero aun así advirtió que prevalecen mercados que no cumplen con las normativas de seguridad e higiene ni entregan tickets de venta.

El segundo centro urbano donde más abundan los formatos tipo “saladitas” es Córdoba capital, pero la diferencia que le saca Buenos Aires es abismal. En el distrito gobernado por Ramón Mestre, se identificaron 40 establecimientos, donde se aglutinan 1480 vendedores informales y se estima que concurren más de 2000 personas a diario. Le siguen la ciudad costera de Santa Teresita, San Salvador de Jujuy y recién después La Matanza.

Paralelamente, en mayo de este año se encontraron en la Capital Federal 9.952 puesteros irregulares, 2.124 menos que en agosto del año pasado, cuando se detectaron 12.076. Fue uno de los efectos positivos del costoso traslado de manteros del barrio de Once, uno de los mayores logros que se atribuye Larreta. Pero el comercio ilícito conserva niveles altos por los vendedores que persisten en puntos como Liniers y San Telmo.

En el mapa de la informalidad –que incluye 465 ciudades de todo el país- hay en total 662 “saladitas”, concentradas en el 24% de esas localidades, y 86.728 vendedores informales. Ese último indicador registró una caída del 2,3%, pero con un movimiento particular: por el incremento de los alquileres de las tiendas en ferias y los mayores controles en la vía pública, en las ciudades que tienen esos formatos de venta, muchos puesteros se desplazaron a lugares donde había menos presencia de comercio antirreglamentario y algunas “saladitas” se formalizaron.

El comercio irregular sigue siendo abrumador: ascendió a 5.958 millones de pesos mensuales, que a precios actuales equivaldrían a 71.500 millones de pesos anuales. Un dato no menor: la suma no solo significa un enorme perjuicio para el comercio formal, sino también para las arcas del Estado, que sólo por IVA se pierde de recaudar casi 15.015 millones de pesos al año, apuntó la CAME. A esto, hay que sumar el resto de los impuestos nacionales y locales que paga cualquier comercio.

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