Desde el 31 de marzo, no se usarán más facturas de papel en Argentina. Así lo anunció el titular de la AFIP, Leandro Cuccioli. A partir de este cambio, los contribuyentes recibirán el ticket de manera electrónica y ya no en papel, como era obligatorio hasta ahora.

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Vamos a despapelizar el comercio minorista. Se termina la práctica de que haya una emisión de factura de papel para el cliente por un lado y un reporte de la operación a la AFIP por el otro”, sintetizó Cuccioli en la conferencia en la que presentó los resultados de la recaudación fiscal de junio. “Esto nos va a permitir avanzar en una nueva estructura de control. Vamos a poder contar con los datos de la actividad en tiempo real. Cuanto más avancemos en el control online, los evasores tendrán menos lugar para esconderse”.

El funcionario aclaró que los monotributistas sociales -categoría que engloba a 400.000 personas- podrán seguir usando facturas en papel.

Cronograma para la desaparición de las facturas

El proceso hacia la “despapelización” arranca el 1 de agosto. A partir de ese día, los comerciantes tendrán que optar entre emitir facturas electrónicas o seguir trabajando con controladores fiscales. Las máquinas más modernas ya están conectadas con la AFIP, por lo que quienes cuentan con estos dispositivos no tendrán que hacer ningún cambio por ahora. Este tipo de controladores podrán seguir vendiéndose por los próximos seis meses.

“Las grandes administraciones fiscales del mundo van camino al libro de IVA digital, donde quedan registrados los datos de las compras y ventas de cada uno de los contribuyentes”, indicó.

Los comercios que se encuentran en lugares donde no hay buena conectividad de internet podrán seguir trabajando con los viejos controladores, pero deberán enviar toda la información de facturación a la AFIP una vez por semana.

Los que ya trabajan con factura electrónica podrán prescindir del controlador fiscal y enviarle la factura al cliente y a la AFIP desde una PC, una tablet o incluso desde un celular.

Los comerciantes mayoristas tendrán tiempo hasta marzo de 2019 para adecuarse a la nueva regla. Para los minoristas, hay una extensión del plazo hasta el 31 de enero de 2021. A partir de ese día, se darán de baja los tradicionales controladores fiscales y todos los comercios minoristas tendrán que emitir factura electrónica.

Hasta ahora, la factura electrónica solo era obligatoria para los monotributistas de las categorías más altas -a partir de la F- y los responsables inscriptos que no contaran con un local de venta al público.

Además, a partir del 1 de agosto se eleva de $ 1.000 a $ 5.000 el tope a partir del cual los comercios tienen que identificar ante la AFIP a quienes realizan operaciones comerciales.

 

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