Carlitos Balá

por Matías Minervini

– Hola Carlitos ¿Cómo está?

– ¡Un kilo y dos pancitos!

Así comenzó esta nota telefónica a Carlos Salim Balaá, conocido popularmente como Carlitos Balá, nacido el 13 de agosto de 1925 en el barrio de Chacarita. Es hijo de Mustafá, un inmigrante libanés, y Juana Boglich, una argentina descendiente de croatas, comenzó realizando monólogos y bromas a pasajeros de la línea 39 de colectivos en parte para vencer la timidez y adquirir experiencia.

Tiene en más de sesenta años de trayectoria, participó en quince de películas, grabó cientos de discos y fue figura en varios programas en televisión. El año pasado lo homenajearon en los premios Gardel y fue declarado “Embajador de Paz” en el Vaticano. En 2011 obtuvo el Premio Martín Fierro a la trayectoria, entre otros reconocimientos. En los últimos años participó como invitado especial de espectáculos infantiles, junto a Piñón Fijo y Laura Franco (Panam).

Actualmente está trabajando en teatro y también haciendo algunas participaciones en televisión. A pesar de estar muy ocupado y casando a sus 91 años, actuó casi toda la nota, dejándome una sensación de felicidad y diversión tan sana que me conmovió.

 

¿Qué recordás del barrio Chacarita?

Con los chicos de la cuadra estibábamos las maderas arriba de un árbol. Íbamos casa por casa por todo el barrio, preguntando si tenían maderas para trabajarlas y reparábamos cosas. Si venia la policía salíamos corriendo.

 

¿Y el colectivo 39?

Viajaba cuatro horas por día en esa línea. Me divertía y hacia divertir a los demás. Pero no me gustaba hacerlo por dinero o que sea como un trabajo. Me gustaba actuar sin presiones. Me ponía en el estribo del colectivo y le decía a la gente: “Dejen bajar primero a los que suben”. Se hacía una confusión tremenda y la gente no sabía que decir o hacer. Conocía el humor absurdo y lo explotaba. Varias veces subía al colectivo y me ponía a cantar un tango. “Cantate algo pibe”, me decían. Hacía que afinaba una guitarra imaginaria y cantaba un tono más bajo un tango. Y un tipo me decía: “Más arriba” y yo me subía al asiento del colectivo.

 

¿En el colectivo conociste a Marta tu esposa?

Sí. Veníamos de un casamiento y la acompañé hasta su casa. En eso se me ocurre sacar una birome que tenía encima y me puse a venderla en el colectivo a las 4 de la mañana. Ella casi sale espantada.

 

En el barrio la gente te quiere mucho.

Hicieron una imagen en tamaño natural en la pizzería “El Imperio” en Avenida Federico Lacroze y Avenida Corrientes. La gente me quiere. Y yo a ellos.

 

¿Es cierto que guardás las cartas que te deja la gente?

Guardo en 100 biblioratos todas las cartas que me envían. No tiro jamás una. Si me dejan el número de teléfono los llamo:

“Hola,  ¿Quién habla?”

“Carlitos Balá señora”

“¿Quién?”

“Carlitos Balá”

“¡Ah! Yo me mato”

“¡No, si te matás corto!”

También me invitan del club Chacarita Juniors. Quieren que hable antes de un partido. Y yo les digo: “Escuchame, ¿Mirá si perdemos? ¡El fúlmine voy a ser yo!” ¡Ja ja ja!

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Lic. Mariano Crescentini
Licenciado en Relaciones Públicas, fundador y director de Retórica Relaciones Públicas, agencia de comunicación y marketing digital. Docente universitario para la carrera de Relaciones Públicas y Publicidad.
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